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Me molestan muchísimo las faltas de ortografía

Antes de nada, no soy un diccionario andante y soy la primera que se equivoca a diario en el teclado. Entiendo que la gente tiene lapsus, una palabra que se les atraviesa siempre o prisa a la hora de escribir algo. Este tipo de faltas puedo perdonarlas pero hay otras que me ponen de muy mal humor.

Por ejemplo en la atención al cliente. Si una tienda online (las físicas tienen la suerte de no tener que escribirme nada más que el ticket) me envía un correo con faltas de ortografía…. ¡buah! Lo considero lo peor del mundo. Otro ejemplo ocurre en los blogs, por supuesto, todos tenemos un lapsus y hay quien saca media horita al día para escribir algo y sus lectores se lo agradecemos enormemente, sobre todo cuando la gente se molesta en aportar algo de valor para los demás, no importa el nivel. Pero… últimamente me encuentro muchísimos blogs con faltas bastante graves, ya no es que sea un descuido, es que no controlan la ortografía en nuestro idioma. No entiendo cómo la gente no es capaz de poner las tildes en su sitio nunca, entender que “a ver” es diferente de “haber”, saber cuándo usar “ahí”, “ay” o “hay”, entender que el verbo haber es un auxiliar y por lo tanto los “ha” que acompañan a participio van con h siempre, etc. De verdad, quien no sabe cómo usar estas palabras no debería publicar en Internet sin supervisión. Creo que tampoco es tan grave contar con alguien que te ayude y revise tu texto corrigiéndolo. Por supuesto, lo más importante es el contenido, pero la imagen que ofrece una empresa que escribe mal queda totalmente por los suelos.

Si me dicen “Señorita, a ganado usted un bale para un descuento de 50 euros en nuestra tienda porqué a sido la ganadora del sorteo“, por mucho que sea una noticia estupenda me sentará muy mal y la imagen que yo recibo de la empresa será pésima.

También se podría comentar el tono en el que algunas tiendas o servicios online atienden a los clientes. Particularmente no me gusta nunca el trato de “usted”, me genera cierta separación entre la tienda y yo. Por no hablar de que mucha gente no sabe utilizar este trato y mezclan en la misma frase el “usted” y el “tú”.

No sé muy bien a quién dirigir este post, es un desahogo. Si vas a responder un mensaje, escribir un blog, preparar los contenidos de una web (por breves que sean, he visto incluso formularios con faltas en los títulos de los campos), ten cuidado. Pide a alguien de confianza que lo revise, comprueba en un buscador la forma de escribir las palabras que te generen duda y, por supuesto, hay gente que se dedica profesionalmente a la revisión de textos, no hace falta que mandes a revisar un libro de 400 páginas, por poco que sea, merecerá la pena contratar a alguien si no puedes hacerlo por tí mismo/a, de verdad.

Gracias a quienes se esfuerzan para que no me sangren los ojos, también hay que reconocer que hay quien escribe extremadamente bien y se agradece un montón.

#Yaestá #Yalohedicho

¿Cómo eres según el año en el que te registraste en Twitter?

Como aquí el más tonto hace estadísticas (sin ánimo de ofender a los que las hacen de verdad) y me he entretenido 5 minutos con esta herramienta para ver cuándo se registró alguien en twitter voy a deciros qué tipo de tuitero sois según vuestra fecha de registro y una extrapolación arbitraria que acabo de hacer…

Tipos de tuiteros según el año de registro
Tipos de tuiteros según el año de registro

Si te ha tocado un grupo que no te gusta no te preocupes, aunque la fecha de registro no se puede cambiar si estás leyendo este blog entras en un grupo alternativo:

Buena gente

El regalo de Mi nombre

Paula dirá que soy muy rápida, pero es que me ha faltado tiempo para escribir sobre mi nueva adquisición. En cuanto he abierto la carpeta con las láminas de mi nombre he sabido que le iba a dedicar una entrada en el blog. Porque no tiene nada que ver haber visto las láminas en la web con abrir mi carpeta con mis láminas sobre mi nombre. Es una sensación de orgullo, de verme reflejada en poesía visual, de encontrar los trocitos de esas láminas que son para mí.

EsteTemaSinFotosNoValeNada

Os dejo la foto de las láminas que más me gustan, debería ir buscando algún marco que esté a la altura.

Beatriz-misfavoritas

Se supone que este no es el regalo personalizado, que en El regalo de tu nombre pueden incluir láminas adicionales en función de la personalidad o situación de quien va a recibir su nombre, pero yo he encontrado algunos detalles que ya he hecho míos y que me encantan:

bea-elregalodetunombrePerdonad la calidad del montaje, sólo quería destacar algunas cosas que me han encantado y quería enseñaros, muchas otras me las guardo.

Por si alguien quiere conocer este proyecto de El regalo de tu nombre, os dejo su web donde podéis encontrar un regalo original para esa persona que se merece ser tratada de forma especial.

beatrizSi queréis ver todas las láminas que acompañan a mi nombre podéis escanear este código QR o entrar en http://www.elregalodetunombre.es/qr/beatriz.html

O si quieres cotillear a ver si ya han hecho tu nombre echa un vistazo a su tienda.

Vendehumos: una profesión de presente y futuro

Últimamente me he metido en un ambiente en el que se habla mucho de los “vendehumos”. Hace tiempo que no pasa un día sin que lea algo en twitter sobre esta profesión de moda. Además, no es simplemente el hecho de que se hable de ellos, es que acudimos a sus charlas, a veces incluso pagando por escucharlos, perdemos nuestro tiempo atendiendo a sus cursos online mientras podríamos estar viendo gatitos graciosos en Youtube. Y lo malo es que después de emplear nuestro tiempo en esto acabamos diciendo: “me han vendido humo”.

¿Qué se necesita para ser un vendehumos pro? (en marketing online)

  • Ser reconocido en el sector, si puedes ser reconocido por otros famosos vendehumos mejor: da más credibilidad.
  • No haber hecho un trabajo práctico en el sector, pero haber leído mucho sobre el tema. En el caso de haber tenido algún trabajo será en negocios multinivel.
  • Dotes para hablar en público, si en tus frases puedes incluir palabras muy técnicas que seguramente nadie entiende, incluso mejor.
  • Miles de followers en twitter.
  • Salir de gira a dar charlas, preferiblemente en clases de máster y otros cursos organizados con otros reconocidos vendehumos de prestigio.
  • Niveles de ego desproporcionados al alza.
  • [Bonus] Escribir un libro o, en su defecto, participar en un libro colaborativo.
  • [Bonus] Que en tu puesto actual de Linkedin aparezcan las palabras gurú y/o experto. <– Esto lo tenían casi todos hasta que algún vendehumos especializado en Linkedin dijo que estaba feo.

¿Por qué a los organizadores les gustan los vendehumos? Si los que asistimos a charlas/cursos/eventos les tenemos calados… algo tienen que tener para seguir girando por las ferias y escuelas de negocio temporada tras temporada: el secreto es que los vendehumos gustan mucho a los organizadores por estas razones.

  • Son formales. Llegan con antelación a dar sus conferencias y agotan el tiempo previsto. No suelen llegar con retraso, ni reciben molestas llamadas telefónicas durante su tiempo contratado, tampoco tienen prisa para marcharse de las sesiones; incluso suelen aprovechar los momentos finales para firmar sus propios libros. Esto es muy comprensible ya que no tienen otros trabajos prácticos y reales que les desvíen del objetivo de la charla.
  • Venden. Los vendehumos reconocidos tienen esa capacidad de vender el curso/taller/máster/conferencia/loquesea por sí mismos. Si son muy reconocidos incluso se permite que el precio suba.
  • Hablan muy bien. Recordemos que son profesionales de esto, no tienen ningún problema para dirigirse a salas llenas de personas (de hecho se animan cuanta más gente haya) y jamás se quedan en blanco. Tienen una capacidad innata para salir del paso y responder a preguntas imposibles soltando más humo.
  • Crean y difunden humo. No importa si el curso es demasiado extenso o el tema planteado no se sostiene por sí mismo. Un buen vendedor de humo podrá sacar del paso la situación.

¿Qué tienen de malo los vendehumos?

  • Son caros. Los vendehumos buenos dedican una temporada de su vida a impartir charlas gratuitas y hacerse conocidos. La etapa posterior en la que ya se han cubierto de gloria pueden vender humo a altos precios. 
  • Dicen mentiras. No han probado la mayoría de cosas, conceptos o herramientas de las que hablan; por eso mienten. Normalmente no lo hacen con mala intención, pero se creen todo lo que leen por Internet y en los libros que les firman otros vendehumos y lo acaban contando en sus charlas.
  • Sus charlas no tienen una utilidad de trasfondo. Los asistentes que todavía no son especialistas en captar vendehumos piensan “pues no he aprendido nada” o “no voy a poder aplicar esto a mi negocio”. Los que ya tenemos cierta experiencia pensamos “otro vendehumos…”
  • Tienen un efecto negativo en el sector. Precisamente por lo que he escrito antes: si no tienen una experiencia real, mienten (y se pilla antes a un mentiroso que a un cojo) y además, de sus charlas no sacamos nada útil… ¿qué logramos? Dos cosas muy negativas para el sector: la primera es que las empresas no crean en ello y la segunda es que otras personas quieran dedicarse también a vender humo.
humo-en-bote
VENDE HUMO O KE ASE

¿Qué opinión me merecen?

Creo que hay varios tipos de vendehumos, no todos igual de malos. Hay cierto grupo de profesionales que, sin querer vender humo, no dan buenas charlas porque no saben adaptar su contenido al público que tienen. A veces esto es un problema también del público, que puede ser muy poco uniforme y adaptar la charla a todo el mundo seria imposible. Sin embargo, un buen profesional sabría hacer una charla amena para diferentes niveles y defenderse en las rondas de preguntas.

Luego están los “vendehumos de libro”, estos no es que no hayan hecho nada útil en su carrera, aparte de generar el humo para la venta; es que no tienen intención de hacer nada útil. Su profesión es vender humo, es donde están cómodos y donde creen defenderse como pez en el agua. Si algún incauto les pide ayuda o presupuesto para una consultoría para su negocio le darán un precio elevadísimo porque tienen una imagen personal que les avala, es decir: miles de followers en twitter, cientos de charlas a sus espaldas y la recomendación de otros vendehumos…

Me encantaría que los organizadores dejaran de contratar a este tipo de personas. Sí, también para las charlas a las que podemos asistir de forma gratuita que, muchas veces están financiadas con dinero público así que gratis tampoco son.

Y puestos a pedir, me encantaría que la gente que quiere aprender tuviera un poco más de criterio y no se fiara del primero que escribe un libro o se compra miles de followers en twitter.

No creo que ningún vendehumos vaya a terminar leyendo esto, pero si te das por aludido/a, por favor, mejorar tus charlas es tan sencillo como preguntarle al público si le ha sido o no le ha sido útil y conseguir que alguien como yo te de una respuesta sincera.

La primera impresión

Terminamos el 2012 y voy a escribir algo acerca de mi experimento social de este año en el que he conocido a muchísima gente.

Siempre hablamos de que la primera impresión es lo que cuenta, pero hoy me planteo algo sobre las impresiones infundadas, es decir, las impresiones que tenemos de los demás por algo que alguien nos ha infundado. Por ejemplo, si Fulano me presenta a Menganita y antes de presentármela me dice: “Te voy a presentar a mi amiga Menganita, sabe muchísimo sobre tema xxxx y además es majísima” Lo más probable es que Menganita me caiga bien y la catalogue en mi lista mental de expertos sobre xxxx.

Esta impresión infundada también puede tener el efecto contrario:

-Me dió clase “Zutanito”.

-Uff… (sin más)

Tras esa clase, Zutanito había obtenido en mi escala de percepciones, por ejemplo un 7/10. Después de ese comentario bajo muchísimo, de tal manera que no le he vuelto a comentar a nadie que Zutanito fue mi profesor.

Reflexionando en esto, cada vez me parece más importante lo que puedan decir de mí y lo que digo de los demás. Muchas veces, por empatía, por resentimiento, por el contexto, porque supongo que va en la condición humana opinamos algo sobre los demás. Y cuando lo hacemos, exponemos nuestra percepción hacia esas personas y lo compartimos con los demás, muchas veces sin darnos cuenta del efecto que podemos tener en ellos.

Con esta reflexión no voy a cambiar mi manera de hablar de los demás, ni la forma en la que la opinión del resto a mí me influye. Sólo voy a sacar una lista de preguntas que me gustaría que contestarais mentalmente:

  • Piensa en la última persona que te han presentado ¿Quién te la presentó? ¿En qué situación? ¿Te dijo algo sobre él/ella?
  • ¿Te han dicho algo sobre alguien que luego has comprobado por ti mismo?
  • ¿Qué es lo mejor que otros podrían decir de ti? ¿Crees que alguien lo ha dicho o lo ha pensado?
  • ¿Has presentado a dos personas últimamente? ¿Qué le dijiste a cada una de ellas? ¿Por qué las presentaste?
  • Cuando piensas en la gente en la que conoces ¿se te ocurre qué relaciones podrían surgir entre ellas?
  • Y por último, ¿crees que puedes presentarme a alguien interesante? Antes de hacerlo, dile de mí que soy una chica que hace muchas preguntas….

Ahí va una canción a nuestra generación

El título de esta entrada viene por esta canción de Gritando en Silencio:


Cuando todavía usaba y actualizaba mi perfil en tuenti, puse esto:

Te han engañado en todo 23 de Mar de 2010, a las 20:52

Te prometieron que si estudiabas una carrera tendrías un buen trabajo, y ahora encadenas contratos temporales de mil euros.

Te aseguraron que comprar una vivienda era la opción sensata, y ahora tienes una deuda para los próximos 30 años más cara que tu casa.

Te dijeron que si trabajabas para una gran empresa, y eras fiel y cumplidor, harías carrera, y esa empresa te ha dejado en paro.

Ahora que sabes que todo lo que te dijeron que tenías que hacer para tener una vida próspera y tranquila era mentira, ¿qué vas a hacer?

Puedes lamentarte de tu mala suerte.

Puedes culpar a los empresarios, al gobierno, a los especuladores, al capitalismo, a los sindicatos, al sistema…

Puedes insistir en hacer lo mismo, pero con más ahínco: estudiar un master además de la carrera, buscar un trabajo en una empresa más grande, jugar mejor al juego de las propiedades inmobiliarias.

O puedes tomar las riendas de tu vida y decidir que si las reglas antiguas no valen para los otros tampoco valen para ti.

No suplicar que te den un trabajo, sino crear tus propias fuentes de ingresos.

No estudiar una carrera, sino aprender y practicar tu pasión hasta conseguir que otros paguen por lo que realmente vales, sin obligarte a competir con miles de licenciados indistinguibles entre sí.

Aprender a manejar tu dinero, sin fiarte a ojos ciegos de los consejos de personas que han vivido en otro siglo en el que las reglas y las oportunidades eran otras.

Nadie te avisó de que las reglas habían cambiado, pero ahora ya lo sabes.

Ahora solo tú eres responsable de tu futuro.

(Extraído de desencadenado.com)

Ahora el tema todavía está peor, algunos casos de amigos y familiares, particularmente llamativos los casos más jóvenes (24-30 años), los casos de los más mayores también son graves, por supuesto… pero desde mi punto de vista sí que han tenido la oportunidad de tener una casa, coche, hijos, casa en la playa y vacaciones anuales que los demás no vamos ni a oler.

El final de lo que publicaba en tuenti, al menos para mí, sigue siendo válido…. es decir, ojalá tuviéramos las posibilidades que tuvieron otros en otra época… pero ahora mismo esta es la generación que nos ha tocado vivir, y el nivel de esfuerzo para conseguir algo, ha aumentado, aún así, soy optimista, creo que ¡podemos!

Jóven Aunque Sobradamente Preparado

El otro día un amigo me hablaba de un conocido que tenía una ingeniería, dos másters y que no encontraba trabajo.
Ojalá fuera un caso aislado, pero es el día a día de nuestros compañeros de instituto, de compañeros de promoción en la universidad… Las personas de mi generación y de las siguientes (mucho peor en estos casos) están viviendo una época única. Somos la generación mejor preparada académicamente (se supone) y con peores perspectivas de incorporarnos al mundo laboral de una forma digna y estable.
Demasiado poco nos hemos movido / quejado, tan sólo unas pequeñas muestras de indignación con el movimiento del 15M y desde entonces poco más hemos gritado.

Nos acostumbraron desde bien pequeños a hacer lo que debíamos hacer, por eso ahora estamos callados, porque nunca hemos tenido ni voz ni voto. Ve al colegio, saca buenas notas, juega con tus amigos, vuelve pronto a casa, estudia todos los días, ve a la universidad, aprueba como puedas pero aprueba ya, estudia, sacrifícate que tendrás tu recompensa, acepta este trabajo de mierda en una ETT así tendrás para tus caprichos, estudia, haz exámenes imposibles, haz trabajos inútiles que te quiten horas de ocio y de sueño, estudia, haz cursos para rellenar curriculum, participa en actividades extraescolares, apuntate a grupos de la universidad, estudia, haz algo de provecho, estudia, estudia, estudia!
¿Y ahora qué? Ahora no te quejes que al menos tienes trabajo, está la cosa muy mal, no podemos hacer nada, es que nos hemos endeudado, tenemos lo que nos merecemos, qué país, han salido unas prácticas que a cambio de tu alma te dan 300 euros por 8 meses, un chollo, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, la culpa es de Zapatero, la culpa es de Rajoy, la culpa es de la Merkel, la culpa es de los bancos,la culpa es de los que se hipotecaron, crisis, globalización, hemos estudiado por encima de nuestras posibilidades, récord de parados, récord de jubilados, la prima de riesgo, crisis, pppsoe, crisis!

¿Qué vamos a hacer? Yo lo tengo claro, voy a dejar de quejarme. Voy a tener voz y voto en el ámbito en el que yo pueda hacerme cargo de mis decisiones y mis actos, paso de todo lo que me queda grande y donde no voy a poder hacer nada.
Paso de más trabajos por cuenta ajena donde me expriman hasta la última neurona y ninguneen a gente con talento.
Concreto, voy a crear una empresa en la que pueda hacer lo que me gusta y las cosas para las que he estudiado y para las que estoy sobradamente preparada. Voy a animar a otros jóvenes a que hagan trabajos donde ellos sean dueños y señores de sus actos, voy a concienciar a las empresas para que valoren la preparación y el esfuerzo de esas personas y si en unos meses me va mal, le echaré la culpa a Rajoy, a Zapatero, a los mercados y a la crisis y admitiré que hemos estudiado por encima de nuestras posibilidades.

El comercio electrónico

Últimamente, tanto en el Master Digital Business, como en mi entorno, escucho y leo mucho acerca del e-commerce. No voy a escribir aquí todas sus diferencias respecto al comercio tradicional, no me considero ninguna experta.

Sin embargo, a pesar de los estudios de mercado, de las excelentes cifras de crecimiento, de las bajas barreras de entrada a la hora de montar uno de estos negocios a mi no me llama la atención.

No consigue atraerme, si algún día me lanzo a montar una empresa no me gustaría que tuviera que ver con el mundo del e-commerce entendido desde el concepto de comercialización de productos, o dripshipping. El e-commerce de servicios, en cambio, me convence muchísimo más. Aunque nos hemos acostumbrado a que en Internet todo es gratis, yo soy la primera que escucho una canción en Spotify infinitas veces en vez de comprármela.

En mi opinión el comercio digital se come al comercio tradicional. Las grandes superficies, los almacenes y las cadenas de supermercados se comen al comercio tradicional. A mi no me gustaría que este sector se perdiera, aunque no sea usuaria habitual.

Vivimos en una década en la que, la tendencia, está en hacer las cosas a lo grande, lo que permite muchísima ventaja en cuanto a ahorro de costes y servicios ofrecidos. Esto beneficia tanto al vendedor (grande) como al consumidor (siempre pequeño). Sin embargo, yo creo que los comercios, las tiendas de barrio, desde la carnicería más especializada a la tienda del pueblo que te vende desde unos tornillos a un paquete de tranchetes deben seguir existiendo. Tienen un encanto natural, permiten que la gente se gane la vida con su trabajo, no con artimañas, ni con la consecución de grandes acuerdos, sólamente con sus manos y su habilidad para tratar a los clientes.

No lo sé, ojalá me equivoque, pero dentro de unos cuantos años comprobaré cómo han evolucionado las cifras que suponen estos comercios y veré cómo han descendido drásticamente. Aquí sólo puedo dejar mi agradecimiento para todas aquellas personas que se han levantado un día, han ido a su establecimiento, han llamado a los proveedores, han tratado con los comerciantes a los que llamaron el día anterior, han atendido uno por uno a todos sus clientes y han bajado las verjas de su puerta tras un duro trabajo bien hecho.